Justo cuando pensabas que nunca volverías a ver el espectáculo de aviones privados aterrizando en la ciudad montañosa suiza de Davos para que los ricos y poderosos discutieran, sin ironía alguna, sobre "soluciones" al cambio climático y la desigualdad, el Foro Económico Mundial está de vuelta.

Se reúnen cara a cara por primera vez desde enero de 2020. ¿Lo echabas de menos? Yo tampoco.

Se encuentran en un momento crítico de la pandemia de COVID-19 y en medio de una enorme y creciente crisis de desigualdad.

Las políticas adoptadas por gobiernos e instituciones internacionales durante la pandemia han resultado totalmente insuficientes para proteger a la población del impacto de múltiples crisis. La inflación galopante, el aumento desorbitado de las facturas de energía y los precios del combustible, así como los elevados precios de los alimentos, que siguen en aumento, han supuesto un desastre para muchos. Sin embargo, los más ricos, que continuaron incrementando su riqueza en los últimos dos años, siguen beneficiándose de la crisis. En consecuencia, se cuestiona la moralidad de un sistema económico que no ha ayudado a la mayoría y, en cambio, ha exacerbado la desigualdad durante una emergencia sanitaria mundial.

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