En el Día Mundial de la Justicia Social, se nos pide que imaginemos un mundo más justo, pero ¿cómo podemos hacerlo cuando vivimos con sistemas coloniales creados para marginar y controlar?
La justicia, la equidad y la igualdad no pueden imaginarse de manera abstracta, sino que deben basarse en la realidad y estar respaldadas por políticas, atención y justicia centradas en los derechos humanos. Al día de hoy, la realidad que viven miles de millones de personas es la siguiente: desigualdad, injusticia y pobreza. Estas son determinadas por la raza, la clase social, el género, la sexualidad, la discapacidad, la situación migratoria y la geografía.
Para las personas LGBTQIA+ de todo el mundo, la injusticia no solo tiene que ver con la identidad. Tiene que ver con los ingresos. Tiene que ver con la vivienda. Tiene que ver con el acceso a la atención médica. Tiene que ver con quién puede vivir con seguridad y quién se ve empujadx a la precariedad. Cuando la discriminación se entrelaza con la exclusión económica, la desigualdad no solo aumenta sino se multiplica rápidamente, y las pruebas están por todas partes.
En todo el mundo, las personas LGBTQIA+ siguen enfrentándose a barreras de acceso a empleo, vivienda, educación y atención médica. Las personas de la diversidad sexo-genérica sufren de de manera desproporcianada de desempleo y de discriminación en el lugar de trabajo. Las juventudes queer están sobrerrepresentadas entre la población en situación de calle , a menudo como resultado del rechazo familiar y la pérdida de empleo o incluso de la imposibilidad de acceder a la educación. Lxs trabajadores migrantes LGBTQIA+ se ven empujadxs a sectores precarios y mal remunerados, con escasa protección legal y social. Cuando la homofobia y la transfobia se cruzan con el racismo, el patriarcado, el capacitismo y la xenofobia, el resultado es una vulnerabilidad económica grave.
Entonces, ¿cómo podemos imaginar realmente un mundo más justo y equitativo cuando tantas comunidades se ven cada vez más marginadas? ¿Cómo podemos lograr la justicia social para aquellxs que se dan por vencidos? ¿Qué hay que cambiar en las políticas y en la práctica?
En este Día Mundial de la Justicia Social, debemos ser clarxs: no hay justicia económica sin justicia LGBTQIA+. Y no hay justicia LGBTQIA+ sin desmantelar los sistemas económicos que producen desigualdad.
¿Qué significa esto realmente? Debemos defender y exigir:
La interseccionalidad exige que nos enfoquemos en quienes se encuentran en los extremos más agudos de la desigualdad: las comunidades queer negras e indígenas, las personas trans y no binarias, lxs migrantes, las personas LGBTQIA+ con discapacidad y las comunidades de la clase trabajadora. La justicia social no se logra cuando unxs pocos rompen los techos de cristal, sino cuando multitudes de personas no se ven obligadas a sobrevivir en los extremos más duros de la sociedad. Se logra cuando las economías están diseñadas no para extraer, excluir y explotar, sino para cuidar, proteger y sostener. Se logra cuando los líderes nos escuchan a nosotrxs, #SomosEl99.
En este Día Mundial de la Justicia Social, desde Fight Inequality Alliance nos unimos a las personas LGBTQIA+ de todo el mundo para exigir no una inclusión simbólica, sino una transformación estructural a través de leyes y políticas que nos reconozcan y protejan. La desigualdad se multiplica en las intersecciones, y también debe hacerlo nuestra resistencia. ¡Nadie es libre hasta que todxs seamos libres!
Únete a nuestro movimiento y exige un futuro justo, exige una vida llena de justicia social.